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De Quimeras y Ensoñaciones

La escalera

La escalera

Acá donde vivo existe una escalera de piedra que a mi me parece muy linda, antigua, clásica, descuidada, semi abandonada, la miro desde abajo, mis ojos trepan peldaño tras peldaño, ascendiéndola, sólo mis ojos, yo no puedo, no me atrevo, incapaz de hollar mis pies más allá del primer escalón, aunque lo deseo, es lo que más deseo en este mundo, poder subir por mis propios medios ese espacio enigmático que dice "ven" , y sin embargo hay como un muro imposible que me retiene acá abajo. Nunca pude subir por esta hermosa escalera de piedra.

Parece imposible de creer, ya sé, algo tan fácil de hacer, que un niño realiza con los ojos cerrados, y yo tan sólo puedo soñarlo. No puedo. Me es irrealizable. No importa, lo sueño y lo tengo. Es mi misterio. Cada día sueño un lugar distinto, lo cambio, lo transformo a mi voluntad, - ya sea mi estado de ánimo alegre ó afligido -, en un reino de hadas ó en lodazal de arcillas malformadas, y vuelo, asciendo hasta el último peldaño de la escalinata y allá mis ojos se inundan del secreto que me esconden mis miedos, a veces, ó mi valores intrépidos de capitán de velero que tras el horizonte de océanos ve tierras llenas de oro y mujeres bellas.

Llego todos los días al pie de la escalera, me despierto, miro los peldaños que suben hacia el cielo y … no puedo, es un más allá del querer y no poder, la resignación se hace opaca, en el sueño de esta noche lo volví a ver, estaba de pie en el último escalón, con los ojos enormemente abiertos impregnados de la magia enigmática que el paisaje se extiende tras lo no visto, y al despertar, la realidad me golpea con la fuerza del desánimo, y sólo recojo los retazos que me llegan, que bajan traídos por el viento, hojas rojas del otoño, que revolotean y brincan a capricho del viento, saltando de peldaño en peldaño, y sueño que más allá de lo alto de la escalera hay un bosque inmenso de árboles de coral con hojas de rubí, ramas de color bermellón, árboles vestidos con su corteza cardenalicia y raíces escarlata que nadan en un mar transparente. En otras ocasiones son granos y granos y granos de arena los que ruedan por la escalera desde el otro lado y el mar transparente lleno de bosques se hace desierto de dunas que cabalgan a lomos de camellos y beduinos sedientos.

No me tachéis de cobarde, si de soñador, ya sé, más allá de la escalera el mundo ha ser igual que el que veo aquí, de un continuismo aburrido, intranscendente, tan diferente a mis sueños imposibles, y he soñado tantos mundos perfectos que la realidad me defraudaría y no sería capaz de aceptarlo. Una vez soñé con que subía la escalera una y otra vez, una y otra vez, bajaba y subía, admiraba los cambios estacionales de arriba y de acá abajo hasta marearme, soñé que ésta escalera que me es imposible subir se hacía mecánica, me colocaba de pie en el primer escalón, me agarraba al pasamanos y levitaba hacia mi deseo, pero era fea, de metal, como las del metro, impersonales, no, no, yo prefiero mi escalera de piedra, aunque no me lleve al final, aunque no me transporte a mi deseo, aunque … , si, sueño de nuevo, es mi escalinata pétrea la que se mueve, a la que le salen alas, - ha sonado una campanilla, a un ángel se las han regalado- , y montado en ella llego más allá, detrás de, al otro lado, contemplar tras una puerta cerrada, ver sin soñar, colores, formas, olores, sonidos, sensaciones, sentidos impregnados de espíritus dicharacheros enriquecidos con la magia del encuentro de lo nuevo y del misterio. ¿Qué queda tras descubrir el enigma? . Otro enigma por descubrir. ¿Qué queda tras el fin de la escalera? . Quizá otra escalera.

Soy un viajero sedentario, trepo escaleras arriba sin subirlas jamás, a veces me pongo a contar los peldaños, uno, dos, tres …, los he contado muchas veces, quizá al otro lado haya una escalera descendente, isométrica, y el paisaje sea idéntico al de este lado, me desilusionaría, ¡ Con la de mundos hermosos que he soñado ¡ .

Juro que un día rompo mis cadenas y vuelo, subo escaleras, sin marearme, contemplo mi universo inexplorado y me lanzo al vacío de los intrépido, lo juro, si, lo haré todos los días, primero subiré un peldaño, luego otro, despacio, sin miedo, el tercero, el cuarto, me pondré de pie, de puntillas, si es preciso me arrastraré cual lagarto, a ellos, a ellos que los veo reptar bajando, tomando el sol, me gustaría preguntarles que vieron más arriba, ó a las aves que cruzan el firmamento en bandadas en V inclinada, no sé hablar el lenguaje de pájaros ni de ardillas, les preguntaría a ellos que es lo que vieron.

No ataquéis mis razonamientos con la ciencia del género humano, mi simplicidad en experiencias se antoja corta, a pesar de mi edad legendaria, no notéis mi mensaje errabundo e indeterminado, soy principio, no final, me amoldo a mi condición de ser, mi diversidad persistirá en la igualdad de este código estrenado en la imaginación de mi región gris y desgastada, erosionada por mis ambiguos pensamientos solitarios de músico sin partitura, de pianista sin piano.

Soy principio, y seguiré soñando.

Soñando historias que transcurran al final de una escalera por la que nunca treparé.

No importa, de veras. El principio nunca será final, lo sé, aunque sueñe en llegar, aunque su objetivo sea alcanzar la meta, es tan sólo el primer paso, un impulso dado.

Soy principio, simplemente eso, soy umbral, soy …

Soy el primer peldaño, el primer escalón de esta preciosa escalera de piedra.

 

 

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